Análisis y Desarrollo Político

Contaminación y riesgo ambiental en el arroyo Sarandí

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El arroyo Sarandí forma parte de la Cuenca del Río de la Plata y descarga sus aguas en dicho estuario. Esta cuenca se caracteriza por presentar un alto grado de intervención antrópica, destacándose la presencia de urbanización precaria a la vera del arroyo y de vuelcos residuales variados en su curso.

También recibe descargas cloacales no tratadas. Sin embargo, es un recurso importante para la producción vitivinícola de las quintas lindantes en las cuales los viñedos son regados mediante agua superficial y subterránea. En tiempos de acciones coordinadas en pos del saneamiento de cuencas como la del río Matanza-Riachuelo, es oportuno cuestionarse los motivos por los cuales la población del sur de Avellaneda debe vivir expuesta a un alto nivel de riesgo ambiental.

La cuenca del arroyo Sarandí presenta una extensión de 20 km de longitud, empezando en la localidad de Longchamps, donde se encuentra entubado. Desde donde el arroyo se cruza con las vías del Ferrocarril General Roca en la localidad de Sarandí hasta su desembocadura, ha sido rectificado y canalizado a cielo abierto, siendo conocido como Canal Sarandí. Su cuenca abarca 80 km2, atravesando cuatro partidos en su recorrido. El Sarandí cumple la función de colector de las descargas pluviales urbanas, además de recibir efluentes domésticos, cloacales e industriales tanto legales como ilegales de manera eventual.

Los cursos superficiales de agua, como el del arroyo Sarandí, tienen un rol importante en el desarrollo de las actividades humanas, siendo recursos naturales de carácter renovable, característica que está siendo fuertemente cuestionada en la actualidad. Estrechamente relacionados a los cursos superficiales se encuentran los acuíferos subterráneos. Estos se recargan desde la superficie, recibiendo el agua que atraviesa los suelos y la zona vadosa intermedia, arrastrando los solutos que encuentran a su paso. Ambas fuentes, superficiales y subterráneas, interactúan entre sí formando parte del ciclo hidrológico natural del agua (Fernandez Alaez et al., 2006).

El problema más grande que presenta este arroyo es la contaminación de origen industrial. En sus cercanías, se localizan 4100 industrias registradas y unas 10000 no registradas y vuelcan sus residuos tóxicos o no tóxicos, sólidos o líquidos, sin ningún tipo de tratamiento o con tratamiento insuficiente (Naser et al., 2013). La expansión urbana e industrial de esta zona no ha sido eficientemente planificada por lo que diferentes factores inciden sobre el adecuado funcionamiento del sistema de red pluvial, agravándose aún más el estado de dicho sistema por los vuelcos clandestinos de origen cloacal e industrial. La cuenca del arroyo Sarandí, es uno de los más claros ejemplos de esta situación, que se acentúa en el sector a cielo abierto donde su paisaje natural ha sido afectado por un fuerte proceso de antropización (Speltini et al., 2011),

Por una parte, existen asentamientos lindantes con las márgenes del arroyo en la mayoría de su recorrido y particularmente a la altura de la localidad de Sarandí, donde los mismos presentan características precarias y, por lo tanto, una mayor vulnerabilidad hacia las consecuencias que puede conllevar el contacto persistente y la convivencia diaria con muchos de los contaminantes que se describirán, presentes tanto en el agua superficial como en el suelo cercano al arroyo y en la interfase agua-tierra que deja al descubierto barros contaminados en momentos de marea baja.

Es también importante destacar la variedad de paisajes que presenta el recorrido del Sarandí cercano a su desembocadura, ya que estos determinan una mayor complejidad de este escenario. En su margen sur dentro del partido de Avellaneda, el arroyo cruza una serie de viñedos costeros conocidos como Quintas del Sarandí. Esta zona productiva presenta un área de cultivos campesinos que son regados aprovechando las crecientes del Río de la Plata. Abarcando alrededor de 400 ha, la zona tiene un valor de patrimonio para los habitantes ya que allí se elabora vino artesanal; además de producciones frutihortícolas  comercializables en mercados locales. A pesar de esto, el área presenta problemas ambientales tales como vaciaderos clandestinos de residuos sólidos, contaminación hídrica y una contaminación atmosférica agravada que se origina en la margen norte del arroyo proveniente del polo petroquímico Dock Sud, que se combina con las altas emisiones gaseosas que se generan en la autopista Buenos Aires-La Plata.

Por otra parte, el arroyo presenta una zona de selva marginal con una cubierta vegetal que funciona como un pulmón para la zona urbana, donde existe una importante biodiversidad. Esta zona de selva se dispone paralela a la costa del Río de la Plata y brinda hábitat para una diversidad de fauna y flora distribuida en varios estratos, con árboles de distintas magnitudes y la presencia de especies de insectos pertenecientes al orden Odonata tales como las libélulas, que presentan un alto valor de conservación debido a que son utilizados como bioindicadores: El estudio de su presencia y variaciones en su distribución poblacional permite poder inferir el grado de degradación ambiental de su área de distribución ya que estas especies dependen de la calidad de los cursos de agua para sobrevivir, por lo tanto, son indicadores del grado de deterioro de los humedales asociados a arroyos y ríos en donde habitan.

Por último se encuentra la zona industrial donde se ubica la gran variedad de complejos productivos instalados en Sarandí, con un espectro de rubros tales como papeleras, gráficas, alimenticias, carpinterías, comerciales, curtiembres, depósitos, galvanoplastías, petroquímicas, etc. 

La presencia de escenarios como el polo petroquímico y la autopista es destacable ya que aportan indirectamente al aumento de la contaminación superficial del arroyo: existen elementos contaminantes que tienen baja movilidad en el agua pero que ante la presencia de sulfuros resultantes de la combustión de vehículos e industrias cercanas estos ven facilitada una vía de acceso a los sedimentos del curso de agua ya que estas emisiones atmosféricas forman complejos químicos y se depositan.

Existen algunos estudios que han analizado la contaminación de este arroyo, centrándose unos en los sedimentos y otros en el curso de agua superficial. La información oficial respecto de parámetros de contaminación ambiental en el Sarandí es casi nula. Poniendo la lupa en el agua superficial, se han medido parámetros de contaminación hídrica que permiten entrever la situación del curso de agua: Los sulfuros se producen por la acción de bacterias sulfato-reductoras en condiciones de ausencia de oxígeno y su presencia indica fuerte contaminación. Este compuesto contribuye significativamente a la presencia de mal olor de las aguas contaminadas y es tóxico para organismos superiores (Speltini et al., 2011). Permite entender además la causa de la ausencia de vida acuática en el arroyo y del olor que emana. El mismo parámetro supera lo establecido para el uso recreativo del agua y para el agua potable según la Resolución 42/2006 del ADA respectiva a calidad de agua.

Se ha hallado también concentraciones altas de bacterias coliformes que dan una idea de la presencia de materia orgánica ya que en su descomposición se consume el oxígeno presente en el agua, por lo tanto este no estará disponible para el aprovechamiento en la respiración de la fauna acuática, la cual por lo tanto no existirá. 

Otro parámetro que refleja la situación es la conductividad, que permite realizar una estimación de las sales disueltas halladas en el agua, cuya concentración es más alta en ríos contaminados, y es directamente proporcional a la conductividad. Se han hallado valores de conductividad altos, en comparación con cuerpos de agua sin contaminación hídrica.

La Demanda Biológica de Oxígeno (DBO) es un indicador de contaminación por efluentes residuales e industriales. Los mismos se han hallado en valores más altos a los establecidos para el uso recreativo del agua según la Resolución 42/2006. Otros parámetros como los fenoles y la DQO también se encuentran fuera de los límites permitidos por normativa.

Las aguas del Sarandí desembocan en el Río de La Plata habiéndose encontrado también en muestreos realizados en la desembocadura valores fuera de norma. La importancia de lo citado radica en el uso que se da a las aguas del Río de La Plata: es la mayor fuente de agua potable tras ser aplicado un tratamiento de potabilización, sin embargo, este estuario es receptor de todos los contaminantes hallados en el arroyo Sarandí.

Acercándonos poco a poco a la temática de salud pública y riesgo ambiental, es importante considerar la contaminación de los lodos lindantes con el arroyo ya que son una fuente de contacto permanente con la población que habita la zona, y en los cuales se ha encontrado presencia de metales pesados superando los valores permitidos en normativas extranjeras, ya que el país no dispone de normas para elementos contaminantes en los sedimentos de cursos de agua. Entre estos, se halla Cromo, Plomo, Cobre y Niquel con diferentes características de biodisponibilidad ya que mediante mecanismos químicos estos contaminantes quedan retenidos en el sedimento. Respecto del cobre, se puede afirmar que la acumulación de este metal pesado representa un riesgo notable para la salud humana y animal. Su presencia en los cuerpos de agua y en sedimentos se debe principalmente a la actividad antropogénica (Naser et al., 2013).

Por su cercanía con el arroyo Sarandí en el tramo previo a su desembocadura, la cantidad de hogares potencialmente afectados por el arroyo es de 36.129, permitiendo inferir una cantidad de personas afectadas  de 342.677 que corresponden al 32% del total de la población censada al año 2010 en el Partido de Avellaneda. Un importante indicador es la presencia de una industria cada 1720,5 hogares, lo cual resulta llamativo ya que si consideramos el total del Partido de Avellaneda el promedio de industrias por hogar es de 206,5. Estos datos reflejan la concentración industrial dispuesta a la vera del arroyo, y por lo tanto el potencial riesgo ambiental. Debe tenerse en cuenta que la totalidad de la población asentada en la zona carece de agua corriente y para los usos de higiene personal, limpieza y riego se utiliza el agua proveniente de los pozos instalados en la zona. Muestras de agua provenientes de estos pozos superan los límites establecidos para agua potable en los analitos arsénico y plomo (Speltini et al., 2011).

La población que habita las cercanías del Sarandí vive bajo un alto nivel de riesgo ambiental. Este está definido por tres características principales: La peligrosidad, determinada por la potencial ocurrencia de un fenómeno sea natural o no; la vulnerabilidad, que depende de las condiciones socio-económicas preexistentes de la población; y la exposición que es definida por las dos anteriores y que hace referencia a lo potencialmente afectable, sea personas o bienes materiales. En esta última característica es en donde entra en juego la capacidad de gestión estatal en sus diferentes niveles e incumbencias.

Considerando la jurisprudencia que estableció la apertura del caso Mendoza que dio nacimiento por orden de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a la Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR) a fines de recomponer el daño ambiental producido por entes privados y olvidado hasta aquel entonces por los poderes políticos con competencias en el área de la cuenca, es oportuno cuestionarse entonces cuáles son los mecanismos de democracia participativa que siguen hoy en día sin facilitarse. Más aún, la salud pública debe ser asegurada por el Estado y el derecho a un ambiente sano se encuentra avalado bajo la Ley General del Ambiente 25.675. 

Si se intenta entender las causas de la exposición al riesgo ambiental en su descripta magnitud, encontramos que toma relevancia la dimensión institucional del riesgo: se deja entrever la superposición de jurisdicciones y el desconocimiento respecto de las competencias de los organismos, teniendo esto consecuencias entre las cuales podemos enumerar la generación de incertidumbre a la hora de la toma de decisiones políticas que acaba por un deslinde de los organismos que debieran de dar respuesta a los problemas ambientales y de salud pública; al tratarse de una situación ya establecida hace muchos años los organismos con capacidad de planificación urbana se enfrentan ante la necesidad de ejecutar acciones de rezonificación de alta complejidad de implementación.

Hoy en día se cuenta con legislación en materia ambiental y jurisprudencia como nunca antes ha existido en el país. La posibilidad de ejecutar campañas de concientización y educación ambiental para paliar mediante la prevención, como herramienta de abordaje del riesgo ambiental ante la situación que vive la población expuesta de la cuenca del Sarandí, son decisiones pendientes de ser tomadas y ante las cuales el ciudadano debiera de expresarse exigiendo la apertura de canales de democracia participativa que habiliten a este intercambio. En este punto, es clave la consideración de la importancia de la descentralización del poder y del aprovechamiento de los niveles de gestión más cercanos al ciudadano para asegurar el goce a un ambiente sano que la normativa nacional resguarda y cumplir el rol estatal de brindar la información necesaria como medio de prevención.

Nazareno Sobral Zotta
Analista de CECREDA        

Bibliografía:

  • Fernandez Alaez, C.; Fernandez Alaez M.; Trigal Domínguez C. y Luis Santos B., “Hydrochemistry of northwest Spain ponds and its relationships to groundwaters”, Limnetica. Vol 25 (1-2), pp. 433-452, (2006). En: Speltini, C.; Machalec, J; Coppo, G; Capato, N; Sanchez, C; Rodríguez, P; Flamini, L; Martinez, N & Nápoli, F. 2011. Estado de avance en el diagnóstico y caracterización ambiental del arroyo Sarandí y su área de influencia. UTN-FRA.
  • González,  S.; Barrenechea, J.; Gentile, E.; Natenzon, C. 1998. Riesgos ambientales en la región metropolitana de Buenos Aires. Caracterización preliminar. Programa de Investigaciones en Recursos Naturales y Ambiente, Facultad de Filosofía y letras. UBA.
  • Naser, M.; Speltini, C.; & Fidalgo, M. 2013. Riesgos que presentan los metales pesados en sedimentos de cursos de agua. Contaminación atmosférica e hídrica en Argentina, Tomo II. UTN.
  • Speltini, C.; Machalec, J; Coppo, G; Capato, N; Sanchez, C; Rodríguez, P; Flamini, L; Martinez, N & Nápoli, F. 2011. Estado de avance en el diagnóstico y caracterización ambiental del arroyo Sarandí y su área de influencia. UTN-FRA

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