Trabajo Social y Comunitario

Crecimiento y desarrollo infantil: la postura de nuestra comunidad, entre la libertad y lo conocido

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La libertad como consecuencia de un desarrollo y crecimiento esperable. “En la infancia, los niños tienden a imitar los modos de accionar de los padres o cuidadores primarios. Éstos son sus referentes para todo, son quienes ellos desean ser, sus ideales de personas. Entonces, la función de acompañar y compartir de los adultos es primordial para armar las bases afectivas de los niños.

Por ello resulta fundamental que aquellas personas que cumplen el rol de figuras paternas, puedan transmitir a los niños la importancia de las relaciones amistosas, como base del buen desarrollo emocional afectivo de los seres humanos”. Estas son valiosas afirmaciones de la Lic. Rosina Duarte, Coordinadora del Primer Programa Argentino de Formación en Primera Infancia y Crianza.

Pensemos que los lazos afectivos en los niños cobran especial importancia desde su concepción, ya que el modo de relacionarse con sus padres y con su entorno dará lugar  a cómo se relacionen con sus pares, con su ambiente y con su comunidad. Una de las funciones paternas es la de sostener, acompañar, guiar, mostrar, transmitir y ayudar a los niños a crear vínculos afectivos saludables; colocando esto en primer lugar al ejemplo que el adulto da a un niño.

Es necesario que el entorno en que los niños están inmersos les brinde seguridad, confianza y fortalezca su autoestima y auto concepto; para que de este modo ellos puedan lograr establecer vínculos saludables con los otros.

 El apego es el sentimiento que une lo que el padre decodifica de su hijo y lo que el hijo realmente necesita. Este apego es de vital importancia para su desarrollo. El niño desarrolla este apego con el ambiente que lo circunda. Este ambiente se va expandiendo a medida que va creciendo y es el mismo que puede posibilitar a que vea sus posibilidades y debilidades, su poder construir con el otro una realidad distinta desde la aceptación; no teniendo lugar la imposición, ni la evasión. La autoestima es la forma en que los niños se ven a si mismos. Existen 4 fuentes principales de esta: la relación directa con los padres, la competencia social, el progreso intelectual y las actitudes de la comunidad hacia ellos. Como estamos exponiendo no solo depende de los padres, sino de la comunidad toda. Seres libres dan lugar a pensamientos libres. 

La comunidad y las políticas publicas actuales

Cuando pensamos que es en nuestra comunidad que se dan situaciones tan limites como la inseguridad y tan extraordinarias como la solidaridad podemos tener algún acercamiento a la influencia de la sociedad en el seno familiar, y a su vez a los niños.

Dando lugar a poder hablar de estas cosas, a pensamientos, saberes, dichos y conductas diferentes; podemos ver que nuestro accionar indefectiblemente influye en nuestros hijos; si hablamos, hablan; si callamos, callan; si ignoramos, ignoran. Es por eso que dar un lugar y poder discutir políticas que “vean” a nuestros niños, que tengan en cuenta sus necesidades; desde su concepción misma, damos el ejemplo para que ellos también se vean, para que sientan; se abren caminos para establecer pautas de respeto, dan una ambiente propicio para que se acunen pensamientos plurales, para que se acepten opiniones diferentes, para que la creatividad el juego, la literatura, el arte; es decir nuestra cultura, nuestra historia, nuestros valores formen parte de nuestra vida. Y que no solo nos quedemos con lo que nos dan, con lo que nos asisten, con lo que nos muestran; sino poder proyectarnos mas allá, desear, y crear caminos propios que nazcan de estos lugares de libertad.

Estos caminos nos llevaran a crear una realidad diferente para nuestros niños, y nos compromete a todos como ciudadanos, a co-responsabilizarnos para poder dar un lugar adecuado al futuro de nuestros hijos, sostenerlos, facilitar que se reconozcan y que ellos no necesiten asistencia, sino que sean tan libres como para poder crear sus herramientas, sus caminos;  sabiendo que si no sale podrán criticarse, y nuevamente probar, hasta llegar a lo que “justo” necesitaban, y que este sentimiento de orgullo les llene tanto el alma que los desborde y puedan dar  a los demás.

¿Será idealismo, o podremos crecer como país?. Ponernos límites, abrir puertas que aun no conocemos, y así romper con viejos preceptos. Ese es el desafío.

Por Melina Ocampo

Analista de CECREDA

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