Marco Jurídico

El mercado de reaseguros en la Argentina: una herramienta para el fomento del mercado de capitales en el desarrollo nacional

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El reaseguro es un mercado estratégico para el desarrollo de un país que se pretende industrial. La concreción de grandes proyectos públicos y privados requiere necesariamente el soporte financiero que solo permite el seguro. Y las aseguradoras nacionales requieren el respaldo y la solvencia del reaseguro para «animarse» a suscribir grandes y complejas pólizas.

El crecimiento de la oferta reaseguradora nacional resulta entonces fundamental para que los operadores del mercado de seguros privado en la argentina dejen de ser un sector demandante de divisa extranjera para pagar sus pólizas de reaseguro en el exterior.       

Breve historia sobre el mercado de reaseguros en Argentina 

A los fines de contextualizar la situación actual del mercado de reaseguros en la Argentina, corresponde remontarse brevemente a su historia a lo largo del siglo pasado. Es necesario entender cómo de alguna manera el péndulo de políticas públicas vuelve a demandar la intervención directa del Estado en este importante mercado de capitales. 

La Argentina agroexportadora de comienzos del siglo 20 estaba regida por las reglas del mercado, con una exigua participación del Estado en la regulación y oferta de productos y servicios en los mercados. En ese contexto, el mercado financiero en general y el de seguros en particular, eran dominados por oferentes de capital extranjero. Compañías inglesas y norteamericanas aseguraban los riesgos en la argentina o en el exterior, según la importancia de los mismos. Pero en lo que hacía a reaseguros, o seguro que toma el asegurador, el destino final de los capitales se encontraba fuera de la Argentina. 

Esta matriz se modificó, como tantas otras, con la llegada del Peronismo al poder. Durante el primer gobierno justicialista, se dictó la ley 12.988, la que en su Art. 2 sostiene que no pueden asegurarse personas, bienes ni ningún otro interés asegurable de origen nacional en el extranjero. Se nacionaliza el seguro: los oferentes, públicos o privados, deben estar radicados en el país. 

En continuidad con la misma corriente, y al tener en cuenta la importancia que sobre el saldo de balanza de pagos tiene el reaseguro, el Estado se adentró en este mercado. Primero con la creación del IMAR (Instituto Mixto Argentino de Reaseguros) y luego con el INDER (Instituto Nacional de Reaseguros). Esta última empresa del Estado monopolizó el mercado de reaseguros, hasta el momento en que se decidió su liquidación a comienzos del gobierno de Carlos Menem. 

Durante la década del 90′, se produjo nuevamente la liberalización del mercado de reaseguros, lo que conjuntamente con el fin de la operatoria del INDER, determinó un rápido y contundente proceso de extranjerización del mercado. Los aseguradores que operaban en el país, tanto de capital argentino como de capital extranjero, transferían riesgos y primas al exterior de manera directa. De esta forma, los ubicaban en las grandes plazas mundiales: Londres, Hamburgo, Munich, Nueva York, París, Madrid. 

Más recientemente, el año pasado, durante la gestión de Francisco Durañona al frente de la Superintendencia de Seguros de la Nación, se dictaron dos importantes resoluciones que configuran un cambio en la idea de gestión del mercado de seguros y reaseguros. En primer lugar, se dispone la repatriación de la totalidad de los fondos que los aseguradores argentinos poseían en el exterior, con el objeto de ejercer un mayor control y fomentar el mercado de capitales en nuestro país. 

Por otro lado, y regulando lo que hace a la materia de nuestro interés, procede a instaurar un Mercado nacional de reaseguros que exige la creación de reaseguradores como sociedades argentinas o bien la radicación de sucursales de empresas extranjeras. Ello aumenta el control que el Estado puede ejercer sobre el accionar de los reaseguradores. A su vez promueve el saldo positivo en la balanza de pagos: los aseguradores dejan de adquirir servicios de reaseguro en el exterior y comienzan a adquirirlos en argentina. 


1. Importancia Económica del Mercado Asegurador: algunas cifras 

A los fines de ser escuetos, procederemos a referirnos brevemente a la masa de dinero que se cedió al exterior a los fines de contratar reaseguros y el retorno de divisas en virtud de los siniestros que debió abonar el reasegurador, en función de los contratos vigentes.

Habremos de utilizar los datos emanados del órgano de contralor, esto es, la Superintendencia de Seguros de la Nación.

 

Durante el ejercicio económico comprendido entre el 01/07/2010 y el 31/06/2011, las aseguradoras que operan en Argentina, cedieron al exterior $5.818.111 millones de pesos, de los cuales retornaron al país $2.416.476 millones de pesos en concepto de siniestros abonados por los reaseguradores extranjeros (lo que determina una siniestralidad del mercado de reaseguros de alrededor del 41%). Además, retornaron $1.205.872 en concepto de comisiones que los reaseguradores abonan a sus clientes (aseguradoras) en Argentina a los fines de afrontar los gastos que demanda la relación comercial que tienen.

Así, la diferencia cedida definitivamente por el país y absorbida como ganancia de aseguradores norteamericanos y europeos es de $2.195.872, correspondiente al ejercicio asegurador 2010/2011. Es esperable que esta cifra aumente en el actual período, debido a que el crecimiento económico determinó un importante aumento de facturación del total del mercado asegurador.   


2. Impacto del mercado reasegurador sobre el saldo de la balanza de pagos. Los aseguradores como sector demandante de divisas para la contratación de reaseguros en el exterior 

Es de destacar que en una economía en crecimiento, el impacto que posee el mercado asegurador es fundamental, ya que es sensible a las variaciones y acompaña el desarrollo económico. La reindustrialización de la Argentina en la última década genera asimismo un crecimiento más marcado del seguro. Esto se debe a que es un sector que tiende a asegurar riesgos mucho más grandes que los sectores primario y terciario de la economía. 

El rubro agropecuario tiene cierto desapego por la cultura aseguradora, lo que determina que cualquier evento natural que afecte la siembra o las actividades pecuarias lo deja desprotegido y a la espera de la ayuda estatal, la que termina haciendo frente al «siniestro» con dinero surgido de rentas generales. 

El reaseguro es un mercado estratégico para el desarrollo de un país que se pretende industrial. La concreción de grandes proyectos públicos y privados requiere necesariamente el soporte financiero que solo permite el seguro. Y las aseguradoras nacionales requieren el respaldo y la solvencia del reaseguro para «animarse» a suscribir grandes y complejas pólizas.

Asimismo, y en un contexto de crisis mundial, la mejora de los saldos de balanza de pago resulta un objetivo alcanzable a corto plazo. Se recreará así un importante mercado de reaseguros nacional que evite que el saldo de la cuenta de aseguradores-reaseguradores termine en plazas financieras extranjeras. 

El crecimiento de la oferta reaseguradora nacional resulta entonces fundamental para que los operadores del mercado de seguros privado en la argentina dejen de ser un sector demandante de divisa extranjera para pagar sus pólizas de reaseguro en el exterior.   

 

3. Coyuntura actual: surgimiento de una serie de pequeños reaseguradores que retienen negocios cautivos y no los ofrecen al mercado. Riesgo para la contratación de grandes seguros 

Luego de las resoluciones que otorgaron un nuevo marco a la operatoria de reaseguros, se produjo una respuesta cautelosa del mercado. Los grandes aseguradores, tanto de capitales nacionales como de extranjeros, se dieron a la estrategia de crear pequeños reaseguradores para retener y reasegurar a las mismas empresas de los grupos económicos de los que formaban parte. Es decir, se reaseguran a sí mismos y no ofrecen productos al resto de los aseguradores. 

Así, parece que el mercado se encamina a una oferta autosatisfecha por los grandes aseguradores, y la creación de otros pequeños reaseguradores para satisfacer la demanda de determinados conjuntos de pequeños aseguradores de capital nacional.

Pero esta oferta es pequeña en relación a sus capacidades, lo que determina que los grandes riesgos industriales o civiles resulten un desafío que pocos aseguradores estén realmente interesados en tomar. Prefieren abocarse con este esquema de reaseguros a lo que en la jerga del mercado se denomina «líneas personales», es decir, pequeños seguros de hogar, automotores y comercios. 

Esta situación presenta dos dificultades. Por un lado, la problemática que supone la falta de seguros para dar cobertura a importantes proyectos industriales y de inversión. Por otra parte, que de encontrarse aseguradores dispuestos a tomar estos riesgos, deban necesariamente acudir al reaseguro extranjero. La posibilidad sigue estando, en la medida en que el nuevo marco normativo de reaseguros interpreta que en algunos casos, ante la negativa de los oferentes inscriptos en el mercado local, se permite excepcionalmente la autorización para asegurarse en el extranjero (Resolución 36.332 de la SSN, publicada el 01/12/2011). 

Esta situación no hace mas que corroborar la necesidad que generar una fuerte oferta reaseguradora nacional, para que la mayor cantidad de primas de seguros quede en la Argentina. 

 

4. Desafíos que plantea la nueva regulación de reaseguros:

 

a. Falta de oferta de productos reaseguradores nacionales que permitan reemplazar la oferta dada por reaseguradores extranjeros 

Como se ha desarrollado en el presente artículo, el mercado privado ha reaccionado tímidamente a un nuevo marco que, en relación al esquema previo, resulta «revolucionario». Esto nos hace concluir razonablemente que es el Estado el que debe demostrar la viabilidad del esquema normativo desarrollado, poniendo a jugar en el mercado un oferente fuerte que otorgue las coberturas que los aseguradores nacionales iban a buscar al mercado extranjero. 

b. Posibilidad de desarrollo de un esquema de reiteradas excepciones en el corto plazo 

Como consecuencia lógica en virtud de la realidad descripta y al encontrarse la posibilidad prevista en la misma normativa, la falta de ofertas de reaseguros determinarán un número creciente de solicitudes de excepciones para asegurar los grandes riesgos. Las presiones determinarán el interés de grandes asegurados (industrias, importantes establecimientos comerciales) y aseguradores en que estas excepciones se otorguen rápida y fácilmente para no detener el ritmo de los negocios y la inversión. 

La reiteración de este tipo de excepciones hará de las mismas una alternativa más, y desvirtuará el espíritu y los objetivos del nuevo régimen normativo creado. Esto determinará la continuación, aunque sí en menor medida, de una fuga de divisas utilizadas por los aseguradores argentinos para pagar las primas de los contratos de reaseguros «excepcionales».

5. Alternativa: desarrollo de un reasegurador nacional de amplio capital y oferente de productos que haga innecesario el trámite de excepciones y toma de reaseguros en el exterior 

Es importante detenerse en el rol de los intermediarios en este nuevo oferente. Luego del análisis crítico de la situación actual, corresponde ofrecer alguna alternativa que resuelva, aunque sea inicialmente, el déficit de ofertas del mercado de reaseguradores. 

El mercado europeo, donde se concentran algunos de los principales oferentes del mercado de reaseguros, se encuentra en una grave crisis que determina el desinterés en pensar en hacer una fuerte inversión de capital para participar en el mercado argentino de reaseguros. Esta actitud quedó demostrada en las pequeñas dosis de capital que los reaseguradores europeos inyectaron en la argentina para armar los pequeños reaseguradores nacionales que tienen como clientes, a empresas del mismo grupo asegurador (así Zurich, Allianz, MAPFRE, Berkley y Royal and Sun Alliance crearon pequeños reaseguradores para reasegurarse a sí mismo). El acuerdo con el IRB (Instituto de Reaseguros de Brasil, que poseía el monopolio del reaseguro pero luego de la apertura, en lugar de ser liquidado, continuó siendo un exitoso oferente mas en el mercado brasileño) todavía no se plasma en un operador fuerte que supere las acciones de sus pares europeos. 

El Estado argentino, tras haber permanecido 20 años sin ofrecer reaseguros al mercado, cuenta con una oportunidad única en esta nueva etapa. Por ahora, NACION REASEGUROS, empresa del grupo Banco Nación, parece tener la misma dinámica que el resto del mercado. 

Esta situación actual, en la cual el capital privado se encuentra en extremo temeroso de ampliar inversiones y jugar fuerte en un nuevo y virgen mercado, permite que sea el Estado quien de el puntapié inicial como gran oferente reasegurador nacional. Así evitaría la fuga de capitales, aumentaría las inversiones financieras y por lo tanto el crédito en nuestro país, consolidaría al grupo Banco Nación como el principal conglomerado financiero nacional y permitiría a las grandes inversiones nacionales tener el respaldo asegurador que necesitan para llevarse adelante.

Indirectamente, el Estado consolida su injerencia en los mercados. Hace las veces de regulador de precios (el reaseguro, obviamente, afecta los precios de los seguros que paga el ciudadano común) y aumenta su control sobre el flujo de capitales, con el objetivo de controlar las operaciones de lavado de dinero y evasión impositiva.

En ese marco, y ahora sí sólo excepcionalmente, sería el mismo reasegurador nacional el que solicite colocar algún riesgo aislado, realmente gigante y sin capacidad de ser retenido por un único actor reasegurador, en un pool de reaseguradores extranjeros.

 La recuperación de las grandes empresas nacionales (correo, aguas, YPF, Aerolíneas) hará más que nunca necesario que se encuentren coberturas a la altura de las necesidades de estas complejas organizaciones que han reingresado al activo del estado nacional.

En este marco, un gran reasegurador nacional que se proponga como único y pretenda capturar la mayoría de las primas cedidas a reaseguradores, debe darse alguna estrategia en relación a los intermediarios o «brokers» de reaseguros. Los gastos de comercialización a través de los intermediarios son cuantiosos, aunque estos permiten desprender de cierta carga administrativa al reasegurador al ordenarle la información. Sin embargo, corresponde recomendar que se limiten las comisiones que estos reciben y que, además, la empresa a consolidarse se nutra de los mejores cuadros técnicos en la materia a los fines de hacerla seria y rentable, brindando un buen servicio a los aseguradores nacionales, es decir, a sus clientes.


Dr. Rodrigo Puértolas
Socio fundador y analista de CECREDA

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