Entrevistas

Entrevista a Soledad Peralta

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Soledad Peralta, Licenciada en Relaciones Públicas. Gerente Fundación Banco Provincia – Subsecretaria de Políticas Socioeconómicas del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires. Nuestro equipo de analista entrevistó a Soledad Peralta, en la Fundación del Banco Provincia, donde se reflexionó sobre las políticas sociales aplicadas en la provincia de buenos Aires en los últimos años y algunas acciones que se llevan a cabo desde la Fundación.

 

En diciembre de 2007, cuando Daniel Scioli asume como Gobernador y designa a Karina Rabolini -un poco por tradición  y mucho por decisión personal de ella- para hacerse cargo de presidir la Fundación, me nombran como gerente de la misma. Hace un año y medio que soy Subsecretaria de Políticas Socioeconómicas en el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires, con el objetivo de interrelacionar mi trabajo en la Fundación Provincia con el Ministerio.

Cuando llegué a la Fundación, cada gestión tenía su impronta. Era más cultural y Karina (por Rabolini) tomó la decisión de que fuera social, que trabajáramos fundamentalmente en tres ejes: salud, educación y desarrollo. Empezamos a armar programas proactivos, donde no se esperaba que la gente viniera a buscar lo que necesitaba sino que nosotros detectáramos los casos y creáramos programas sociales. Tuvimos la suerte de que muchas empresas privadas canalizaran sus programas de responsabilidad social a través de nosotros, y así poder llevar adelante programas que generaran un impacto grande.

Uno de los programas más importantes que tenemos es “Una mirada para los niños”, que Karina lo presentó en el Vaticano en el mes de Febrero, en el Congreso Mundial de Scholas, como un ejemplo de la sinergia entre los público y lo privado, la necesidad de trabajo en territorio para poder abarcar más casos. El programa consiste en armar en las escuelas primarias consultorios oftalmológicos, llevamos todos los equipos, es decir, todo se traslada a la escuela (médicos y equipo de tecnología). Entonces, los médicos oftalmólogos revisan la vista de los niños, y en un plazo de 20 ó 30 días, a aquellos que los necesitan, les entregamos los anteojos. No hay un estándar de cantidad de anteojos que se entregan, si no los que cada uno de los chicos necesita. Y es un programa bastante interesante porque midiendo el impacto, el 85% de los que pasan por el programa mejoran el rendimiento escolar, ya que el ignorar que uno no está viendo bien retrasa un proceso educativo. Este programa resalta  uno de los ejes fundamentales para pensar en el crecimiento de la sociedad, que es la educación, todo parte desde ahí, la seguridad, la justicia, la integración, la salud. 

Después, en relación con mi otra función -en el Ministerio de Desarrollo Social de PBA-, trabajamos con microcréditos. Empezamos en la Fundación con un programa de microcréditos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se fue agrandando cuando intervino el Banco Provincia y creó “Promesa” (Provincia Microempresas). Desde ese momento, el Banco llegó a otorgar más de 100 mil microcréditos para personas que necesitan todavía algún empuje del Estado y que no tiene que ser sí o sí un programa social, con características inclusivas.

Los programas que ha tenido este gobierno tienen la característica de ser un “asistencialismo” (no me gusta la palabra asistencialismo) con inclusión, y la Asignación Universal por Hijo es algo que se votó por unanimidad en el Parlamento, o sea, es indiscutida. Y tiene la contraprestación de que los chicos tienen que ir al colegio, o sea, todo el tiempo haciendo eje en la educación. 

El tema de los microcréditos aborda ya otra problemática, que son las personas que necesitan alguna ayuda del Estado para salir adelante. Entonces tenés varios casos, por ejemplo, la peluquera, la panadera, que tienen proyectos auto sustentables pero que necesitan que los ayudes para poder ampliarse. 

Gracias a una decisión política del Gobernador y a un trabajo eficiente del Banco Provincia -que por primera vez en el gobierno de Scioli comenzó a tener superávit- se tuvo la posibilidad de desarrollar este programa de microcréditos, entregando 100 mil microcréditos, a una tasa de repuesta (devolución exitosa) del 96 por ciento.

Estuviste hablando de Asignación Universal por Hijo, ¿la considerás una política pública a futuro, que se va a mantener?

Creo que sí. Lo que faltaría ver es que sea ley. Es indiscutida la Asignación Universal por Hijo. En el mundo la trasferencia de fondos a sectores de bajos recursos es lo que se está hablando. A mí me parece una de las mejores políticas públicas que en materia social se han desarrollado.

-¿Pensó alguna política pública a futuro?

Las políticas sociales de este Gobierno lo que requieren es más continuidad. Ha sido un Gobierno muy inclusivo en cuanto a políticas sociales. El plan es continuar con esto. De hecho, uno de los programas que tiene la provincia de Buenos Aires es el programa Envión. Es un programa para jóvenes y adolescentes que ni estudian ni trabajan. Hoy en día hay incluidos 50 mil jóvenes que los tratás de integrar a través del deporte, de la inclusión en centros que ya estaban creados, buscando líderes que también son jóvenes muchas veces elegidos por ellos. Y el objetivo es que tengan un oficio, buscar algo que les guste hacer, tenerlos contenidos, alejarlos de otros males. Ellos cobran una beca para que vayan al programa y puedan aprender algo que les guste. Además, tienen todos los controles de salud que necesiten. Más allá de estas cuestiones, lo que se busca es trasmitirles esperanza, es que vean que hay cosas que les pueden gustar hacer y que pueden elegir. 

Por eso, creo que lo que se tendría que hacer con las políticas sociales es continuar y profundizarlas. A veces uno piensa: “ojalá no se necesiten”, pero creo que queda mucho para eso. 

¿El programa Envión es un Programa de contención que además trabaja con muchos profesionales?

Es un programa de inclusión y contención, es la necesidad de que estén cubiertas estas áreas, ya que sin salud y educación no vamos para ningún lado, tienen que estar pasando por controles sanitarios, tener la terminada la secundaria y, por supuesto ayudarlos, a que esto ocurra a través de psicólogos y tutores. Hay un grupo de más de dos mil profesionales trabajando en el programa en toda la provincia de Buenos Aires. También se lleva al Municipio con la posibilidad de que las empresas privadas participen, eligiendo y estableciendo la cantidad de becados que quieran tener. Es la posibilidad de ser un programa a nivel nacional mucho más grande, pero también se necesita el compromiso de los privados.

En programa “Una mirada para los niños”, tenés escuelas que presentan una matrícula de 800 chicos. Y a veces cuando me preguntan, ¿cuánto lleva una escuela?. La respuesta es que no hay un tiempo. Es decir, esto no es matemático. Por ejemplo, vas a una escuela y si llueve los chicos no van porque no pueden llegar al barrio, no los pueden llevar los padres. Creemos que vemos unos 200 chicos por día. También nos pasaba que cuando reclutábamos a los médicos, muchos no querían ir porque no es cómodo trabajar durante ocho horas en una escuela con 200 chicos, cuando podrías estar en tu consultorio, donde no tenés ni frío ni calor, o comés lo que querés. O sea, se requiere el compromiso de todos, y no sólo me refiero al compromiso económico. Acá a los médicos se les pagaba, pero tienen que tener ganas de cambiar algo, de querer mejorar algo. Y creo que con los profesionales del Envión pasa lo mismo, tenés que tener ganas de querer cambiar algo.

-¿Desde la Fundación tienen pensado algún otro programa a futuro?

Nosotros tenemos acá un programa de becas para estudiantes primarios, secundarios y universitarios, siempre son familias en situación de vulnerabilidad. Tenemos un programa que se llama “Ayudando a llegar”, en el que entregamos bicicletas a chicos que van a escuelas rurales, que recorren mucha distancia para poder estudiar. La provincia de Buenos Aires es enorme, tiene 135 municipios. Hay chicos que te cuentan que van a caballo y otros, que caminan entre tres y cuatro kilómetros. 

También hacemos “Comunidades solidarias”, que es un programa de fortalecimiento a instituciones que trabajan por la comunidad, instituciones chicas y de base, no es la gran ONG, sino que tiene que ver con el centro de jubilados, con el centro de día, con el hogar de ancianos, con los talleres protegidos. Visitamos esas instituciones y brindamos diferentes tipos de ayuda, de acuerdo a lo que necesiten, por ejemplo, computadoras y otras cuestiones. 

Después tenemos un programa de equipamiento para hospitales. 

-¿Qué problemas puede ver en la educación primaria, secundaria y universitaria? ¿Qué cambios serían necesarios para paliarlos?

Ahora que estuvimos en el Vaticano en el “Congreso Mundial Educativo de las Scholas Occurrentes”, un proyecto que impulsa el Papa Francisco y que tiene que ver con la educación, con educar en redes, en valores, integrar. El Papa habla mucho de la armonía, de volver a las raíces culturales y ,que de esa forma, se puede estar en armonía con el mundo, que contrariamente a veces te vas con lo globalizado, con lo unificador.

A nosotros nos pasó, con la educación secundaria –y es algo que Daniel Scioli impulsó mucho-, es desarrollar capacitaciones en relación con la necesidad de la región productiva: ya que no hacerlo, ternina siendo antinatural. Primero teniendo que irte de donde vos vivís para estudiar o no poder aplicar lo que estudiaste al lugar donde estás residiendo, son dos cuestiones en las que Scioli ha hecho mucho hincapié. 

Me parece que la provincia de Buenos Aires es un gran desafío para el país; educar en base a las necesidades de las regiones productivas, porque naturalmente vos elegís lo que querés y conocés. 

En la Ciudad de Buenos Aires, o en La Plata –en las ciudades más grandes- nos cuesta un poco visualizar eso. Es muy importante cuando vos te vas expandiendo hacia lugares donde son mucho más rígidos en cuanto a las necesidades industriales y productivas. Me parece que ahí hay un objeto sobre el cual seguir trabajando, ya  en la provincia de Buenos Aires se ha trabajado mucho.

En fin, me parece un desafío educar de acuerdo a la necesidad productiva de cada región, sobre todo, en los estratos más altos que pueden ser secundario y hasta universitario. Orientar la educación en base a las necesidades.

-¿Qué problemas ve en las prestación pública de servicios de salud? ¿Qué puntos habría que trabajar para modificarlos? 

La necesidad de más profesionales que se involucren en salud pública. La provincia de Buenos Aires tiene 77 hospitales provinciales -que dependen directamente del gobierno provincial- y serán más o menos 260, que dependen de los municipios. A la hora de entender, la gente no entiende de jurisdicción, vos vas por un problema de salud y no te importa si es municipal, provincial o nacional. 

Lo que se ha hecho en la provincia de Buenos Aires son los UPA 24 (Unidades de Pronta Atención), que tienen como objetivo atender las urgencias y cuestiones menores. El objetivo es que el hospital sea para alta complejidad. De esa manera, se van más consultas a los UPA, tenés los hospitales menos consultados por algunas cuestiones que no son de gravedad y tenés mayor operatividad. 

Son proyectos que estaría bueno poder replicarlos en el país; estoy segura que esa mirada diferenciadora de cuáles son las necesidades en los distintos sectores puede llegar a funcionar- Estamos hablando de una provincia (la de Buenos Aires) que tiene muchas diferencias entre lo que es el Conurbano y el interior. Y en esos términos se ha hecho mucho, ya que las necesidades son diferentes, sobre todo, en cuanto a salud y a educación. La densidad poblacional es distinta, entonces tenés hospitales en el Conurbano que se colapsan porque vive muchísima gente, la densidad poblacional es muy alta y no es lo mismo en el interior de la provincia.

-¿Sería como un modelo a llegar a lo nacional?

Creo que las políticas que fueron exitosas en la provincia de Buenos Aires se verán como un modelo a repetir. 

La trasferencia de fondos a los municipios es automática a partir del gobierno de Scioli. Antes tenían que ir los intendentes a golpearle la puerta al gobernador, esperar, pedirle su parte y explicarle para qué, con todas las cuestiones políticas y de poder que te pueden jugar atrás. No digo que ocurriera, sino que existe la posibilidad de que ocurra con esas reglas.

Lo que hizo Scioli fue la transferencia automática a los municipios y aumentó la coparticipación en más de un 500% y, de esa manera, les da mayor autonomía y mayor agilidad en la toma de decisiones.

Es un ejemplo de federalismo a pequeña escala, estamos hablando de 135 intendentes, de 16 millones de habitantes, estamos hablando de un país dentro de un país. Entonces, tranquilamente estas políticas exitosas de la provincia de Buenos Aires se pueden llevar al resto de Argentina.

Me gustaría mencionar algo sobre la Ley de Fertilización Asistida. La impulsa Karina, a partir de su problema personal y piensa: “Pude hacer todos los tratamientos que necesité”, aunque no pudo tener hijos. Digamos, lo que significa para tantas personas que económicamente no pueden atravesar un tratamiento. Entonces ella impulsa la ley a nivel provincial y después fue nacional. Aunque no todas las provincias están adheridas a la Ley de Fertilización Asistida. Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires no está adherida, porque también hay que enfrentarse a las obras sociales y tomar la decisión política de favorecer a todas las personas y no a los grupos de poder. Es una ley que se impulsa en la provincia y se copia el modelo en la Nación.

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