Análisis y Desarrollo Político

Estado y Sociedad: una dupla para combatir la pobreza

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La pobreza e indigencia en Argentina son asignaturas pendientes, tanto para el Gobierno y como para nosotros como sociedad. Es un flagelo muy difícil de erradicar ya que no basta con disminuir la brecha social, todos merecen tener condiciones dignas e igualitarias de vida sin que nadie sufra de privaciones. Este asunto debe ir más allá de toda cuestión política o partidaria, también depende de nosotros. La solidaridad es la clave para poder contribuir.

 

Más allá de toda visión ideológica, en estos últimos doce años de gobierno se han implementado muchas políticas sociales para combatir esa amenaza. Según datos del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CESO), el porcentaje de población pobre que era del 45,8% en el segundo semestre de 2003, se ubicó en el 16,1% en el 2014. Mientras que el porcentaje de población indigente (aquellos que no acceden a una alimentación mínima) que era del 19,4% en 2003, midió un 5,1% hacia finales de 2014. Los números han disminuido significativamente en pos de una mejora, ya que el índice bajó un 29.7% en dicho periodo.

Estos valores se ven también relativizados por otras consultoras privadas, como Ecolatina, quien indica que el índice de pobreza del año pasado se centró en un 27%; aún así sigue siendo un número inferior a comparación del 2003. 

Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destacó en 2014, que la Argentina es el país con menor pobreza en América Latina. Al mismo tiempo, el Banco Interamericano del Desarrollo (BID) también ubica a nuestros país en el primer lugar en la región alegando, a su vez, que fue la nación que más aumentó sus clases media y alta, incorporando 15 millones de ciudadanos a la primera y un millón a la segunda.        

A pesar de las contradicciones entre organismos de estadísticas públicos y privados, es un hecho que estamos mejor posicionados que en otros años y que continuamos trabajando para optimizar esos resultados.

Mucha gente demanda y exige al Gobierno Nacional un mayor compromiso. Es totalmente acertado que todos estemos de acuerdo en seguir aunando fuerzas, con la finalidad de que el indicador baje más y más. Pero también es cierto que el cambio empieza por nosotros mismos. La tarea debe hacerse desde lo micro a lo macro y no depositar nuestras quejas solamente en el Estado Nacional. 

¿Acaso no tenemos ropa y calzado que no utilizamos y los tenemos guardado sin razón ni necesidad? Cuando caminamos por las calles, ¿por qué hacemos vista gorda y no ayudamos a quienes nos piden una moneda? ¿Por qué excluimos de nuestra vista y no escuchamos al necesitado? Hablando en términos generales, a pesar de nuestros reclamos, somos una sociedad egoísta y etnocentrista que sólo se preocupa por el bienestar personal y familiar.

Tenemos muchas formas de poder colaborar con el prójimo: desde una moneda a un alimento, desde un abrigo a nuestra participación en centros de ayuda. Hay campañas de donación en la que todos podemos participar de manera activa y pasiva, acercándonos o donando a través de internet. Si todos donáramos al menos $1 al mes tendríamos un total de 40 millones en donaciones para distribuir a los más carenciados, y si esto lo multiplicáramos por un año sería un acumulado de 480 millones. 

Todavía falta mucho por hacer, pero si todos pudiéramos participar de esta difícil tarea -que es eliminar la pobreza- estaríamos ayudando a mejorar las condiciones y la calidad de vida de quienes están en situación de vulnerabilidad. 

Pongámonos en el lugar del otro, sentir al menos por un segundo el dolor en carne propia y compartamos ese sufrimiento para poder entender por qué tenemos que cambiar nuestra visión por una más solidaria.

Creo que si todos colaboramos, aunque sea mínimamente y de la manera que podamos en el circuito solidario, mejoraremos las condiciones para el desarrollo y el crecimiento argentino.

Lic. Laura Palacios
Sec. de Comunicación y Prensa

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