Marco Jurídico

Nueva Ley sobre Utilización de Agroquímicos

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Este año el Senado de la provincia de Buenos Aires tiene la posibilidad de aprobar una ley que desde hace tiempo es esperada por diversos sectores sociales. La provincia aún no cuenta con una regulación completa y actualizada sobre la utilización de agroquímicos en los cultivos.

Si bien es importante su uso para lograr mayor productividad en los campos del país, también lo es proteger la salud de los habitantes de zonas rurales que conviven diariamente con estos químicos, quedando expuestos a enfermedades. Es por esto, que es necesaria la aprobación de una ley que reglamente la aplicación de agroquímicos y así, contribuir al desarrollo de los agroalimentos.

El proyecto de ley, que cuenta con el apoyo del kirchnerismo, tiene como objetivo actualizar la normativa 10.699 sancionada en 1988 y reglamentada tres años después, que no regula la utilización de transgénicos, organismos genéticamente modificados, ni estipula restricciones para el uso de agroquímicos mediante la aplicación terrestre. Sí contempla un radio de dos kilómetros de distancia en zonas con población rural en caso de fumigaciones aéreas. La ley de aquel año es antigua si se tiene en cuenta el avance de la tecnología aplicada a la producción agrícola, además de dejar por fuera de ella un aspecto relevante como lo son las aplicaciones terrestres. De una modalidad o de otra, la salud puede ser afectada.

La iniciativa escrita por Coll Areco, presidente de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Senado, y  Gabriel  Pampín, presidente de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca, estipula la prohibición de la fumigación aérea dentro de un radio de 1500 metros cercanos a los centros poblados. Se destaca la intención de proteger la salud de los habitantes y no perjudicar el desarrollo productivo de la zona. Areco declaró a la agencia Télam que “se busca crear un marco regulador de las técnicas de aplicación de agroquímicos que no dañe la salud de las personas, no contamine los recursos naturales, que ponga límites a los aplicadores pero que no disminuya el potencial productivo del campo”. Además, establece que los aplicadores y asesores que indican qué agroquímico utilizar deben encontrarse en un registro. Por otro lado, el proyecto dispone que tanto los productores como las autoridades sean informados previamente en caso de poder resultar afectadas zonas donde haya escuelas, tambos o apiarios. 

Unificación de criterios

Otro propósito del proyecto de ley de agroquímicos es homogeneizar en sólo una, las diferentes reglamentaciones que muchos municipios de la provincia han generado. Estas ordenanzas son dispares entre sí. “El problema está en que cada municipio tiene su propio criterio mas bien de tinte localista, y como la producción es más bien extensiva se podrían generar asimetría”, manifestó el legislador Areco en una nota del diario Clarín. Por ejemplo, en 2010 en el partido de Cañuelas se prohibieron las fumigaciones aéreas y se impuso una distancia de 2 mil metros de las zonas habitadas para las aplicaciones terrestres. Diferente es el caso de Mar del Plata, donde en 2014 la Corte Suprema bonaerense ratificó 1000 metros de distancia para las fumigaciones terrestres con agroquímicos.

El valor de los agroalimentos

Es importante avanzar por el camino de la promoción de la agricultura y los agroalimentos. Ellos son uno de las tantas actividades económicas que Argentina debe continuar explotando e impulsando. Los agroalimentos dan la posibilidad de exportar alimentos con valor agregado, los cuales tienen una demanda alta dentro del mercado mundial. La expansión de los agroalimentos contribuye al propósito de seguir profundizando la productividad del país. 

Para continuar con un desarrollo sostenido, se deben tener en cuenta las necesidades de la población. Desde diversas ONGS y agrupaciones se pide la existencia de una regulación sobre agroquímicos en zonas cercanas a poblaciones rurales. 

Argentina y su vínculo con los transgénicos

Argentina es el tercer productor mundial de granos transgénicos con 24,3 millones de hectáreas cultivadas con soja, maíz y algodón transgénicos. En primer lugar se encuentra Estados Unidos. “El país produce el 16 por ciento de la soja del mundo”, aseguró el profesor titular de la cátedra de Cultivos Industriales de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) e investigador principal del CONICET, Roberto Benech Arnold, según una nota publicada en el portal Agritotal. 

Los transgénicos, al estar genéticamente modificados, cuentan con un mayor rendimiento. En una nota del diario El Cronista, se mencionan sus beneficios, según un informe del  Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas (ISAAA). Se destacan los beneficios contra las sequías, la tolerancia a herbicidas y la resistencia a enfermedades e insectos, además de mejoras en cuanto a la calidad.

Teniendo en cuenta que la tecnología avanzó desde la aprobación de la ley vigente, nuevamente es necesario resaltar la necesidad de una normativa que contemple esta práctica. Esto es fundamental ya que la introducción de transgénicos en los cultivos generó cambios que no pueden dejarse de lado. Se debe resguardar la salud de los ciudadanos y preservar los recursos naturales tales como los cursos de agua. “No podemos ser injustos ni con la producción ni con la población”, aseguró Coll Areco. Para generar desarrollo en el ámbito del campo, se deben actualizar las normativas que regulan su actividad. También es relevante que se genere su reglamentación y que luego, haya un control responsable de su cumplimiento y voluntad social de cumplir con la norma.

Más allá de este proyecto de ley puntual, siempre que el objetivo sea propiciar el desarrollo argentino es imprescindible resguardar la calidad de vida de los ciudadanos y la actividad económica. En este caso, se debe fomentar la producción de agroalimentos en un marco regulado ya que son una puerta al crecimiento sostenido. 

Romina Vanesa Rodríguez
Analista de CECREDA

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