Economía

Reprimarizacion de la economía

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Como dijimos en notas anteriores, uno de los primeros pasos de la actual gestión fue la transferencia de riqueza hacia el sector agropecuario, principalmente se observa en la implementación de dos políticas: la fuerte devaluación del mes de diciembre y la quita de retenciones. Como vimos, esto produce que las ganancias -consecuencia de la exportación de materias prima- se vea multiplicada varias veces.

La idea que existe destrás de esto, es que el sector primario revolucione su producción incentivada por estas nuevas ganancias extraordinarias, más allá de las discusiones que existen sobre las retenciones y los problemas distributivos. 

El sector agropecuario es un sector bastante más complejo de lo que se puede apreciar a simple vista. Por un lado, es cierto que el sector primario constituya los primeros eslabones de las cadenas de valor, siendo una de las actividades que menor valor agrega al producto final. Sin embargo, tambiés es cierto que es un sector dinámico en lo que respecta a innovaciones tecnológicas y que, en la última década, el crecimiento e importancia de institutos fue una demostración de ello, como se observó con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria –INTA–. No obstante, como nota al pie, parecería ser que la actual gestión no tiene la misma visión en las políticas de ciencia y tecnología, mostrando un retroceso en las mismas.  

En definitiva, en un país con la estructura productiva como la nuestra es importante tener un sector agrario fuerte, no sólo porque es una de las pocas fuentes de entrada de divisas por exportación, sino que es una de las ramas que genera un circuito de innovación relevante en Argentina. No obstante, las medidas con que el actual gobierno encara dicho “fortalecimiento” no sólo parecen ridículas (ya que apela a la ilusión del “buen empresario” que al verse fuertemente motivado por su aumento de ganancias se incentiva a desarrollar su actividad de mejor manera, en lugar de que el Estado sea una instutución pilar y promotor del desarrollo), sino que  además, pusieron en jaque a otros sectores de la economía argentina, como por ejemplo, a la mayoría de las PYMES de producción industrial. 

A su vez, los productores agropecuarios no son los grandes ganadores de la quita de retenciones y la devaluación, sino que son los comercializadores: un grupo de empresarios que compran la producción al productor y la exportan al mercado mundial. Éstos son los que reciben la mayoría de las ganancias, ya que poseen un poder de negociación monopólico; además, son los principales actores que fugan capitales, lo que les da un poder político que presiona fuertemente a favor de sus intereses. El actual gobierno está lejos de lidiar contra estos actores sociales nocivos para la economía del país, ya que éstos forman parte de la propiaelite gobernante de la Nación. 

De esta forma, que el gobierno regule fuertemente la grupos que comercializan las materias prima (o que tomen su lugar como lo fue durante el IAPI) no sólo significaría un mejor control sobre las divisas que entran al país (las cuales no pueden ser fugadas si están en manos del Estado) sino una mejora a los productores de materias primas. 

En segundo lugar, las políticas industriales que propone el gobierno de Macri están volcadas a donde el país tiene“ventajas comparativas”, por lo que pretende un crecimiento en el valor agregado de las exportaciones mediante el crecimiento del sector agroindustrial. Esto se basa en la ilusión de que la exportación de productos manufacturados a partir de materias primas puede reemplazar la exportación de materias prima sin procesar (la cual tiene menos valor agregado). No obstante, la forma en que Argentina estácolocada en el comercio internacional, no es bajo el llamado “granero de mundo”, sino que es el granero de paises específicos de gran poder, en particular, podríamos decir que se trata del “granero de China”. Y el interés de China no es comprar alimento industrialmente procesado, sino las materias primas. Debido a ello, China es el gran planificador de la producción primaria en nuestro país. 

Esto no quiere decir que la agroindustria deba ser desantendida en nuestro país. Todo lo contrario, puede ser muy importante para mejorar economías regionales y, en determindos casos, sumar valor agregado a la exportación. Sin embargo, es ilógico pensar que la agroindustria deba ser el centro de la industrialización en nuestro país, dejando desantendidos otros polos de mayor importancia estratégica. 

Es imposible pensar, tristemente, que la matriz exportadora en nuestro país pueda independizarse de los recursos primrios (por lo menos en un plazo prolongado). Ciertamente, es más imposible pensar que la agroindustria sea un elemento reemplazable de lo anterior, ya que, amén de problemas de productividad, no contamos con el poder de negociación internacional para poder reemplazar las exportaciones de materia prima bruta por productos agroindustriales.

En conclusión, los pilares de la industrialización hoy deberían estar en la industria pesada, en la industria que permite sustituir importaciones, en la mejora de la red energética y sobre todas las cosas, en las políticas científicas y tecnológicas que permitan un salto en la matriz productiva nacional. Las políticas del gobierno actual parecen indicar que la industria no es uno de los primeros objetivos del gobierno actual (el reemplazo del Ministerio de Industria a Ministerio de Producción es uno de los principales puntos que dan cuenta de esto), lo que llevaría, indudablemente, a depender aún más de la deuda externa y a una reprimarización de la producción nacional. 

Lic. Diego Cúneo
Analista de CECREDA

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