Trabajo Social y Comunitario

RESPONSABILIDAD SOCIAL EN EL SECTOR PRODUCTIVO

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Desde el Centro Estratégico para el Crecimiento y Desarrollo Argentino (CECREDA) consideramos fundamental incentivar el rol del sector empresario como agente promotor de Responsabilidad Social en su entorno productivo, ya que partimos de la noción de que éste es un actor clave en el modelo de Desarrollo Nacional que buscamos impulsar.

 

En este marco, partimos de tres premisas básicas para fundamentar nuestra propuesta: la primera se desprende de un relevamiento realizado a nivel nacional por el Centro, en el cual se lograron identificar distintas visiones y perspectivas que los diferentes sectores sociales (estudiantes, trabajadores y empresarios) manejan acerca del concepto de Responsabilidad Social.  Cabe destacar que -de acuerdo a los resultados obtenidos en la mencionada encuesta- el 92% de la población relevada maneja alguna noción de lo que aquel concepto significa, y el 75% de la misma se encuentra dispuesto a participar en algún proyecto de Responsabilidad Social. A partir del mismo análisis se pudo observar que los sectores no empresarios asignan un rol vital a justamente el sector empresarial como artífice y promotor de acciones socialmente responsables, mientras que el sector coyuntural considera que actuar de aquel modo es muy importante pero, no fundamental. Esta dicotomía abre una brecha que desde CECREDA se cree necesaria reducir, a fin de articular de un modo más armónico la expectativa general acerca del rol que los empresarios ocupan dentro del conjunto social y el papel que efectivamente éstos desean desarrollar y ejecutar dentro de tal conjunto.

La segunda premisa parte de la concepción de que, desde la perspectiva con que trabajamos, una empresa forma parte de la Economía Social -y no de la Formal- mientras aún no logre alcanzar autónomamente un punto de equilibrio en el cual sus ingresos cubran sus gastos. En este sentido, tanto el Estado como las asociaciones gremiales ofrecen herramientas para acompañar el desarrollo de empresas, entre las que podemos identificar: planes, programas y subsidios ministeriales orientados a fortalecer el trabajo y la producción; créditos bancarios para inversión; exención y/o reducción de impuestos municipales y federales; regímenes especiales para regularización de deudas impositivas; capacitación y asesoramiento gratuito, etc. De este modo, desde CECREDA apoyamos el valor positivo de que los empresarios afronten el camino de desarrollo de sus emprendimientos haciendo uso -de acuerdo a las necesidades particulares de cada período que les toque atravesar- de los instrumentos y beneficios que diversas instituciones ponen a su disposición, a fin de que los mismos se consoliden, en el mediano/largo plazo, como unidades productivas integralmente sustentables. 

Por último, el tercer punto sobre el que trabajamos se basa en la importancia que asignamos al hecho que las empresas que ya han logrado insertarse en la Economía Formal generen e integren cadenas de valor que incluyan a las que aún se encuentran dentro de la Economía Social. El objetivo de tal política será alcanzar el  crecimiento y la expansión de estas cadenas de valor, lo cual, a su vez, retribuirá beneficios tanto para las empresas formales como para las sociales al optimizar funciones y reducir costos. Así, se generará integración social a nivel territorial (tanto local como nacional), se fortalecerán las redes de compra y venta (mercado interno), y se avanzará sobre la consolidación de un sector empresario nacional que pueda negociar y comerciar con el exterior desde posiciones más sólidas y convenientes para sí mismo. 

En conclusión, desde CECREDA sostenemos la relevancia estratégica de generar un mercado nacional fuerte y en condiciones de progresar tanto interna como externamente, nutrido por pujantes redes productivas y cadenas de valor que lo hagan cada vez más robusto. Consideramos que trabajar, gestionar y negociar desde la Responsabilidad Social permitirá que las empresas nacionales se inscriban en ese marco, de modo que los empresarios puedan asumir el rol que les es tanto socialmente otorgado, como también particular y sectorialmente conveniente: el de ser netamente ejemplos de líderes, trabajadores y ciudadanos socialmente responsables, y al mismo tiempo, promotores del crecimiento económico y productivo de nuestro país.

Lucía Gutiérrez.

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