Economía

Retenciones: la verdad tras la quita

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La literatura sobre las retenciones es amplia ya que ésta es una de las herramientas principales de política del gobierno. Las retenciones no son otra cosa que un impuesto a las exportaciones, en las cuales el Estado recauda un porcentaje de las ventas al exterior.

En la historia argentina, las retenciones siempre fueron protagonistas de medidas públicas, sobre todo desde en lugar agroexportador de nuestro país.  

Sin embargo, las retenciones no pueden explicarse meramente como una herramienta recaudatoria. Para explicar esto tenemos que introducir el concepto de bien exportable. Un bien es exportable cuando puede ser consumido internamente o exportado al mercado internacional. De esta forma el precio de los bienes exportados está dominado por el precio internacional, ya que si el precio del mercado doméstico (el del país de producción) es menor, el productor no tiene incentivos de venderlo allí. Eso hace que para que el productor venda en el mercado nacional los precios aquí deben ser tan altos como los internacionales. 

¿Por qué los precios internacionales de los alimentos son mayores que los naciónales? Esto se debe a que la productividades de nuestros campos es promedialmente mayor que la del resto del mundo. Sin grandes explicaciones teóricas, el precio de un bien agropecuario está determinado por el costo de producción de la tierra menos fértil. Como la tierra menos fértil argentina sigue siendo más productiva que la menos fértil internacional, el mercado internacional paga precios más altos. 

¿Cuales son las consecuencias de esto? Esto lleva a que los precios nacionales se encarezcan, pero el Estado posee una herramienta para que esto no pase: las retenciones. Al aplicar un impuesto, para los productores nacionales el precio internacional es menor. Supongamos que el precio por tonelada es, internacionalmente, 10 dólares. Eso significa que, a un tipo de cambio 14 a 1, la tonelada cueste acá 140 pesos. Sin embargo, si se aplica una retención del 20%, el precio internacional sigue siendo 10, pero el Estado se queda con 2 dólares y el productor con 8, por lo qué, venderá nacionalmente a 112 pesos. De esta forma la retención funciona como una herramienta de distribución, ya que permite aumentar los salarios reales a costa de ganancia agropecuaria. 

¿Cuáles son los cóstos de las retenciones? El discurso neoliberal sostiene que las retenciones tienen un efecto muy negativo: condicionar la productividad agropecuaria. Esto significa que a una ganancia menor los productores están menos dispuestos a invertir en aumentar su producción e innovar. Sin retenciones el productor agropecuario podría exportar más (es el mismo principio que sostienen con la devaluación). 

Esa afirmación es fundamentalmente incorrecta. Principalmente porque la producción e inversión funciona a base de demanda, y la demanda internacional es tan grande que podría absorber toda la producción local potencial. El productor está dispuesto a aumentar su producción independiente del precio que reciba. Empíricamente por cada punto que se devalúa (el efecto es el mismo con las retenciones) las exportaciones suben 0,07 puntos, lo cuál es marginal. Por otro lado, la innovación agropecuaria fue la más alta de la historias argentina, en relación al INTA y privados, en un contexto de las mayores retenciones de la historia. De esta forma, la quita de detenciones solo tiene un objetivo claro: la redistribución del ingreso en contra de los trabajadores, favoreciendo a los grandes grupos económicos. 

Lic. Diego Cúneo
Analista de CECREDA

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